Si habéis estado en Bélgica y habéis comido "moules et frites", sabéis de qué estoy hablando.
Te jalas un kilo de mejillones con dos puñados de patatas fritas, que acabas mojando en la salsita.
Porque suelen ser mejillones con salsita, no sólo al vapor como hay costumbre de hacerlos por aquí (aunque también algunas veces se les ponemos salsitas, para que nos vamos a engañar).
Una de las más habituales es con vino blanco y nata, con una base de puerros. No estoy muy convencido de que esta forma de prepararlo sea la misma que se usa en Bélgica, pero salen la mar de buenos.
Ingredientes
- 1 kg de mejillones
- 150 ml de vino blanco
- 200 ml de nata
- 1 puerro
- Una nuez de mantequilla
- Sal, pimienta
- Limpiar los mejillones. Quitar las barbas, lapas, verdín, incrustaciones calcáreas... queremos utilizar el caldo que soltarán los mejillones.
- Cortar el puerro en juliana o en aros (como en la foto).
- En una sartén, fundir la nuez de mantequilla y rehogar el puerro con un poco de sal.
- Cuando transparente, añadirla la nata y bajar el fuego.
- Ajustar de sal y pimienta y mantener caliente a fuego bajo sin dejar que hierva
- Poner vino en el fondo de una cacerola y los mejillones. Tapar y calentar hasta que el vapor del vino abra los mejillones.
- Colar el vino con el agua que habrán soltado los mejillones.
- Añadir al vino la mezcla de nata y puerros.
- Verter la mezcla sobre los mejillones y le pegamos un meneo al conjunto para que los mejillones se llenen de salsa.
- Servir tibio.
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| Los mejillones listos para abrir |
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| El puerro cortado |
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| Parte de la salsa |



